Ya está aquí. Han pasado tres años desde su aprobación y el día 14 de diciembre ha comenzado a ser aplicable el Reglamento (CE) nº 1169/2011, que marca la información que deben llevar los productos alimenticios y cómo debe presentarse.

Cada vez son más los consumidores que se preocupan por el origen de los alimentos, su composición o sus valores nutricionales. A ellos va dirigida la nueva normativa que tiene por objeto ser mucho más clara, ya lo dice su nombre “sobre la información alimentaria facilitada al consumidor”.

¡No, no temas!, a estas alturas ya sabemos que habrás leído infinidad de noticias e información hablando del tamaño de letra, denominaciones legales, alérgenos, fechas de congelación y origen de los alimentos….

No vamos a mentir, inicialmente este post iba a tratar de esto, pero hemos decidido que podría ser más interesante contaros cómo está viviendo este cambio el sector alimentario aprovechando nuestra privilegiada posición, estando dentro, pero fuera de las organizaciones.

¿Qué está ocurriendo en el sector alimentario?  ¿Cómo está digiriendo esta nueva normativa?

No os creáis que está siendo nada fácil.

Lo primero, las empresas deben contar con los recursos necesarios para poder interpretar la normativa, bien mediante formación de su personal bien mediante la contratación de técnicos externos expertos. No solamente es imprescindible dominar el actual reglamento, si no todos las legislaciones transversales aplicables a los ingredientes de sus productos, como son aditivos, condimentos, especias, carnes…

Uno de los aspectos importantes es que muchas empresas se van a ver obligadas a aumentar la superficie de sus etiquetas debido al aumento del tamaño de letra y sobre todo a la obligatoriedad desde el año 2016 de incluir la información nutricional del producto. Todo esto sin tener en cuenta nuevas informaciones que deben aparecer como la fecha de congelación del producto, el origen del alimento en el caso de algunas carnes y productos de pesca que hasta ahora en la mayoría de los casos no era obligatorio.

Podemos denominar como el gran indicador de lo que está suponiendo este reglamento las singulares peleas entre los responsables de calidad y de marketing en las empresas. Lo que para unos puede ser un argumento de venta, para otros incumple la actual legislación.

Por ejemplo ¿qué opináis sobre incluir en el etiquetado “sabor natural” o “sabor español”? ¿Es válido con la nueva legislación? Según la normativa, los datos aportados de carácter voluntario deben tener siempre como objetivo mejorar la información y no inducir a error al consumidor. Lo dejamos a vuestra libre interpretación.

Qué decir de los restaurantes y cafeterías que deben suministrar al consumidor la información sobre los alérgenos incluidos en sus productos. ¿Habéis encontrado ya algún menú con los alérgenos resaltados? Seguro que sí.

Por otro lado, la normativa se aplica a los productos puestos en el mercado a partir del 13 de diciembre, no obstante, y aunque el Reglamento permite que se agoten las existencias de alimentos que se hayan comercializado o etiquetado antes de dicha fecha, esa excepción no incluye el agotamiento de las existencias de etiquetas.  Lo que evidentemente implica una inversión importante para las empresas.

Podríamos seguir narrando encuentros y desencuentros varios de las empresas con la nueva normativa, pero lo vamos a dejar aquí esperando haber conseguido que como consumidor hayas sido consciente de  los esfuerzos que debe hacer el sector y si  eres de los que está dentro, sufriendo los cambios, no te sientas sólo en el camino.

 

¡Buen viaje!

 

Estíbaliz Azcona Zubizarreta.

Directora de Proyectos OICAL / atcysa.