Evolución Calidad

INTRODUCCIÓN

Hace ya varios año que se reconoce a la Calidad Total, ahora bien simplificada como Calidad (quitándole el adjetivo) como poderosa herramienta de transformación de la gestión empresarial, y de allí al incremento de la competitividad de las PYMES, imprescindible para sobrevivir en este mundo cada vez más exigente y velozmente cambiante.

Pero ocurre que en los últimos años nos hemos ido dando cuenta que el término “CALIDAD”, tal y como lo entendíamos, hasta finales de la década de los 90, se nos ha quedado pequeño, porque hemos aprendido que si la Calidad no es algo total, aplicable a todo lo que la organización hace y a todos los que en ellas trabajan, es decir, a la gestión y sus gestores, entonces no se obtienen cambios sustanciales y duraderos que lleven a una mejora continua del nivel competitivo.

Esta es la razón por la que ahora nos encontramos más cómodos hablando de “EXCELENCIA” que de “CALIDAD”, entendiendo a esta última englobada dentro de aquella. Algunos pueden tener la impresión de que “EXCELENCIA” es el resultado de la aplicación de un cierto número de técnicas de gestión, más o menos sofisticadas.

La realidad es bien diferente: “EXCELENCIA” es por encima de todo una CULTURA EMPRESARIAL. Una cultura que requiere de un liderazgo que sea creíble y que también exige creatividad y dinamismo, a menudo acompañados de formas de hacer rigurosas, metódicas y disciplinadas, cosas difíciles de lograr en cualquier lado, y más cuando no están acostumbrados a ese tipo de exigencias.

El sentido de estas reflexiones es tratar de introducirnos en los últimos conceptos hacia los que ha derivado el concepto Calidad, como asimismo, que éstos sean de utilidad para orientar un futuro trabajo que pueda iniciar un análisis probable de dedicar esfuerzos institucionales en la búsqueda constante de la mejora continua de las PYMES mediante la utilización de la herramienta Calidad.

Si este fuera el caso, no se puede ignorar que los países más avanzados están aplicando en la actualidad nuevas herramientas, como lo son los Modelos de Excelencia, las que lamentablemente, casi siempre, nos llegan con retraso, (hablando de Latinoamérica) incomprensibles, para la actual era donde las comunicaciones nos permiten operar on line con todo el planeta.

Los Modelos han tenido su origen como un marco conceptual-práctico necesario para evaluar a las organizaciones candidatas a recibir los diferentes premios nacionales que otorgan anualmente más de cuarenta de países de todo el mundo, muchos son nacionales y otros, supranacionales o regionales.

Cada premio es administrado por una organización ad hoc y cada una ha desarrollado los criterios y parámetros según los cuales se evalúa a los postulantes y se determina quién es merecedor del galardón. Los impulsores de los premios fueron los propios gobiernos en la búsqueda de elevar los niveles de calidad y competitividad de sus naciones, o grupos de ellas (Comunidad Económica Europea, Iberoamérica).

El premio más antiguo y más conocido mundialmente es el Premio Deming en

Japón, creado en el año 1951.Recién después de tres décadas y con un concepto distinto, comenzaron a aparecer los siguientes premios: 1987

Malcolm Baldrige (Estados Unidos), 1991 Modelo EFQM (16 países Europeos), 1999 Modelo Iberoamericano (Países Iberoamericanos), 1994 Premio Nacional a la Calidad (Argentina), así también aparecieron los premios de: Brasil, Uruguay, Chile, Australia, Perú, México y Colombia, entre otros.

En los últimos años las organizaciones contemplan la aparición de numerosas herramientas, sistemas y modelos, que, si bien todas ellas tratan de ayudar a mejorar aspectos concretos de la gestión, a veces se presentan o se aplican como soluciones mágicas que producen efectos increíbles en los resultados.

Así nos encontramos con: Autoevaluación, Modelos, Gestión por Procesos, Balanced Scorecard, Seis Sigma, ISO 9001:2008, Benchmarking, Reingeniería, Planificación Estratégica, Lean Management, las 7 Herramientas de la Calidad, Kaizen, Método de las 5S, etc…

La mayoría de las veces existe un desconocimiento de la aplicabilidad y utilización de esas herramientas, lo que unido a cierta presión comercial, hace que las empresas y organizaciones miren a veces con cierto escepticismo ese gran guiso de siglas.

Las presentes reflexiones, tratarán de clarificar y orientar a las organizaciones, que piensan en la Calidad, por qué los de Modelos de Excelencia, contienen a todas las herramientas mencionadas constituyéndose de ésta manera en los paraguas bajo el cual se refugian dichas herramientas.

Continuará….