A finales del año pasado podíamos saber que en el Reino Unido se anunciaba la puesta en marcha para este año de un sistema unificado de etiquetado de alimentos por colores, el conocido etiquetado semáforo pero con algunos cambios. Esta nueva etiqueta se coloca en la parte frontal de los envases alimentarios e informa sobre el contenido de sal, grasas, azúcares y calorías. Además de esta información, los colores juegan un papel muy importante, con ellos los consumidores podrán identificar y elegir los alimentos que resulten más saludables por su composición. Recordemos que en lo que respecta al etiquetado se buscaba unificar criterios, ya que existía una gran disparidad de diseños, también se pretendía incluir una leyenda con las cantidades diarias recomendadas de cada uno de los valores mencionados.

Pues bien, ahora otros Gobiernos manifiestan su preocupación por la iniciativa del Reino Unido, se considera que el etiquetado semáforo no se basa en criterios científicos sólidos. Es el caso de Italia, la industria alimentaria de ese país junto con otras organizaciones europeas, manifiestan su oposición al etiquetado, consideran que es demasiado simplista clasificar los alimentos en tres categorías, rojo, amarillo y verde, ya que no se tiene en cuenta la combinación de los alimentos en un contexto de dieta total.

A esta oposición deberíamos sumar la denuncia de la empresa británica que planteaba la siguiente pregunta: ¿desde cuándo un zumo de naranja es peor que una Coca Cola light? Ese es el resultado arrojado con el nuevo sistema de etiquetado. Esta empresa argumenta que un vaso del refresco contiene menos de una caloría y no contiene azúcar, por lo que se podría considerar saludable, pero ¿se ha tenido en cuenta que el refresco contiene ingredientes artificiales como el E150d (colorante alimentario soluble que otorga el color caramelo a la bebida), acesulfame-K o E950 (un edulcorante artificial 200 veces más dulce que el azúcar) y ácido fosfórico o E-338 (ingrediente habitual en los refrescos con una gran resistencia a la oxidación)?

El consumo elevado de una Coca Cola light traería como consecuencia una ingesta elevada de estos elementos y hay que recordar que en algunos estudios se ha concluido que el consumo elevado de edulcorantes artificiales está asociado a la adicción y deseo de comer productos dulces, fuertes dolores de cabeza y otros efectos no deseados.

Para algunas empresas no tiene sentido que el etiquetado considere que una barra de chocolate pueda ser más saludable que una piña natural envasada, o que una hamburguesa preparada para cocinar directamente en el microondas sea más saludable que un filete fresco. Desde la semana pasada el sistema de etiquetado híbrido semáforo está en marcha, todos los grandes minoristas del país se han adherido a la iniciativa, además de algunos de los principales fabricantes de alimentos, para ser una acción de carácter voluntario sorprende su grado de aceptación.

A pesar de la oposición, hay que apuntar que el reglamento de la UE contempla la posibilidad de que de manera individual, un país pueda poner en marcha un plan nacional de estas características, punto que consideran contradictorio dado que va en contra del objetivo perseguido, la creación de un mercado único europeo. Sin embargo, la organización de consumidores europeos BEUC ha solicitado a los fabricantes, y a grandes y pequeñas cadenas alimentarias europeas, que secunden la iniciativa del Reino Unido y agreguen la etiqueta a sus productos. BLL, la principal asociación del sector de alimentos y bebidas de Alemania, también ha mostrado su oposición apuntando que este etiquetado no contribuye en absoluto a una mejor comprensión de lo que es una dieta equilibrada, curiosamente explican que la puesta en marcha del etiquetado híbrido de colores en el Reino Unido es una iniciativa interesante para conocer el impacto que tendrá en el comportamiento de los consumidores del Reino Unido.

Este revuelo no se entiende muy bien, sobre todo porque el sistema de etiquetado semáforo se utiliza desde hace algunos años, los únicos cambios que se han realizado son la unificación o estandarización de este tipo de etiqueta, y la inclusión de la información adicional con las cantidades diarias recomendadas, aunque por otro lado habrá que preguntarse si son ciertas las calorías indicadas en las etiquetas de los alimentos. Seguramente volveremos a tener noticias al respecto, se está generando mucha oposición.

Fuente: Gastronomía & Cía.