El chocolate negro es el producto obtenido de la mezcla de los derivados del haba de cacao como son la pasta de cacao y la manteca de cacao con azúcar. Partiendo de estos tres elementos se pueden elaborar chocolates negros con distintas proporciones de cacao, y por lo tanto con distinto grado de amargor o de dulzor, entre otras características, pero el chocolate negro no debe contener ningún ingrediente más.

Pues bien, parece que el chocolate negro no es tan negro como parece en Estados Unidos, así se demuestra en un estudio realizado por el Instituto Oak Ridge para la Ciencia y la Educación (ORISE) que trabaja en colaboración con la FDA (Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos). En esta investigación se analizaron 100 chocolates negros encontrando que una buena parte contenían una pequeña cantidad de leche o trazas de leche, lo peor es que un 59% de 93 variedades no indicaban la presencia de leche en las etiquetas. Como sabemos, la leche es uno de los principales alérgenos alimentarios y del mismo modo que en Europa, en Estados Unidos se obliga a detallar en la etiqueta alimentaria la presencia de este ingrediente para que las personas alérgicas a este alimento no consuman el producto.

17 de los 100 chocolates indicaban en la etiqueta que el producto no contenía leche ni derivados, sin embargo, los análisis detectaron la presencia de este alérgeno. Para las personas intolerantes o alérgicas es un riesgo, ya que puede causar distintos problemas de salud y lo peor es la posibilidad de sufrir un shock anafiláctico. En 6 de los 11 chocolates en los que se declaraba la presencia de trazas de leche, en realidad contenían elevados niveles. Para la FDA los resultados son realmente preocupantes, ya que no se trata de una o dos muestras, sino de la mayor parte de las muestras analizadas.

Parece ser que este estudio se desarrolló a partir de las quejas de algunos consumidores que experimentaron diferentes reacciones al comer una tableta de chocolate negro. En el periodo 2009-2012, los cinco tipos de alimentos que contenían con más frecuencia alérgenos no declarados eran productos de panadería, dulces, aderezos, productos lácteos y bocadillos, en la categoría de dulces había muchos informes que apuntaban la presencia de leche no declarada en las etiquetas alimentarias de los chocolates negros.

Los expertos explican que los fabricantes de chocolates no tienen intención de utilizar la leche en el chocolate negro que elaboran, pero dado que muchos también elaboran otras variedades como el chocolate con leche, es posible que se produzcan errores y se realicen mezclas de los dos tipos de chocolate, también se puede hablar de no seguir los procedimientos de elaboración de forma escrupulosa para evitar la contaminación cruzada.

Los chocolates recogidos para el análisis se clasificaron según lo que indicaba en su etiqueta, puede contener leche, puede contener trazas lácteas, libre de alérgenos, sin lácteos añadidos, chocolates en los que no se menciona ninguno de los mensajes anteriores, o variedades con etiquetas confusas. La FDA advierte a los consumidores alérgicos a la leche, que deben ser conscientes de que una alta proporción de chocolates negros contienen leche, indistintamente de lo que se indique en la etiqueta, como ya hemos indicado antes, se detectaron chocolates con el mensaje libre de productos lácteos que contenían leche.

Según los resultados del análisis realizado, los chocolates etiquetados como libres de alérgenos y sin lácteos (17), eran los que tenían menos probabilidad de contener este ingrediente, sólo se encontraron dos muestras. Siete muestras declaraban contener leche, pero de las 93 restantes, 55 que no tenían una indicación clara sobre la posible presencia o trazas de leche, contenían este ingrediente. Y seis de las once muestras que advertían que contenían trazas de leche contenían en realidad niveles mucho más elevados, por lo que no se puede hablar de trazas.

No se puede confiar en lo que declaran las etiquetas alimentarias, la FDA invita a los consumidores a informar a la agencia cuando detecten un producto que contenga alérgenos que no hayan sido declarados en la etiqueta para llevar a cabo la investigación pertinente y las pruebas oportunas para poner solución al problema.

En realidad la FDA no debe esperar a que se le comuniquen este tipo de errores, es su obligación supervisar todos los alimentos que se comercializan, encontrar y solucionar los problemas que puedan tener relación con el consumidor. Quizá la agencia se ve desbordada y no puede realizar un control de esa magnitud. Ahora deberíamos trasladar el problema a nuestro país, quizá sería conveniente analizar los chocolates negros que se comercializan en España, seguro que se encontrarían alérgenos no declarados en las etiquetas alimentarias.

Podéis conocer más detalles de la noticia a través de la advertencia lanzada en la página web de la FDA.

Fuente: Gastronomía & Cía.